“Sin fuerza no hay cuadro” Gilles Deleuze
El concepto de artista joven genera suspicacias desde aquella apreciación de Sartre en la cual deslizó que es intrínseco a la burguesía. Con las utopías (y el sistema) por el piso buscar una definición en ese sentido es, al menos, peligroso.
La actividad de cada pintor determina su contemporaneidad, Duilio Pierri lo dijo con simpleza: “un artista joven es el que está pintando”.
En los tiempos que corren la fuerza parece haber dejado de ser un factor determinante en la creación artística. Digo esto por la flacidez que se deja ver en las paredes o en la invasión de algunas formas de expresión, funcionales a la massmedia. Ante tanta desolación la pintura aparece como una forma de resistencia, contra el cliché, contra la frialdad de cualquier soporte electrónico, contra sí misma cuando las circunstancias lo requieren. Claro que sus problemas nacen de ciertas prácticas en las relaciones de las personas que conforman “el circuito arte”. El grueso de los jóvenes planea “su carrera” a base de relaciones y contactos. Con tres o cuatro cuadros hacen cola en las galerías, desfilan por la selva de neón. Basta rondar por algún sucucho palermitano o por el hedor de alguna calle aledaña al casco histórico para ver este espectáculo.
Es curioso el hecho: lo que fue revolucionario a fines del siglo XIX, en la transición a las vanguardias, hoy es insalubre. En aquella época algunos abandonaron el atelier y salieron al campo a pintar el paisaje en primer plano: los árboles, el pasto, sus acentuadas ondulaciones. Ahora, en los albores del nuevo milenio, ese campo ha desaparecido y salir significa moverse en un mundo de esnobs ávidos de fotos y champaña. Con este panorama lo mejor parece volver al taller. Esta es una característica que comparten los artistas que Masotta Torres y M de K seleccionaron. Ellos se encierran a pintar, trabajan libremente, intervienen, experimentan. Por eso no sorprende que sean tan prolíficos. Entre estas arriesgadas propuestas encontramos las de Maik Daly y Vicky Gutiérrez quienes en sus creaciones parten de lineamientos clásicos y avanzan hasta alcanzar la mancha, una herencia que a la historia del arte le cuesta digerir. Victoria nos habla desde el color, desde lo opaco hasta impactar en las miradas distraídas, iluminando, haciendo visible. El andar de Maik está atravesado por el caos: una vertiginosa pincelada convive con formas y selacios marinos. De los soportes que usa, la tapa de inodoro (re-utilizable y a medida) constituye una ingeniosa vuelta de tuerca al devastador efecto de un mingitorio que desató la abulia en gran parte de las décadas posteriores y cuyos alcances son difíciles de precisar.
En esa intratable libertad también empieza el camino de Flor Orenesu, Alico Roviralta y Roberto Conlazo. Este último con la asociación libre como bandera nos hace pensar en el Art Brut de Jean Dubuffet . Múltiples cuadros dentro de uno, rostros amorfos vestidos con colores saturados pueblan sus telas. Los seres a los que da vida Florencia pueden recordarnos la iconografía latinoamericana de Drago ( Xul Solar, 1927) pero con una nueva propuesta de color, desde el marcador en papel hasta la puesta en escena sobre el lienzo.
Obsesionado con la traslación de los polos, lo que significaría la destrucción de la tierra, Alico imagina el colapso del cosmos, entre espacial y digital, como si el imparable avance tecnológico propiciara ese final. Parece haber escuchado la observación de Jorge Pirozzi: no hay nada más virtual que la pintura.
Un sismo. Algo que tambalea. Un poco de ruido no viene mal después de la inefable siesta de los ¨90.
Dante Sepúlveda
lunes, mayo 11, 2009
Genealogía de la hoja de afeitar



500 años de lenguas cortadas, un acercamiento al itinerario artístico y político de Fernando Bedoya
“No olvidamos el llanto ni el vacío de los muertos en la tierra
América circula con todo sufrimiento.
Pero canta.”
Miguel Ángel Bustos
“No creemos en los amos ni en sus dioses ni en sus palabras
ni en sus historias oficiales”
Ricardo Carreira
Si ahondamos en la historia del arte político en torno a los derechos humanos que se desarrolló en Argentina a partir de la década del ochenta descubrimos que sus raíces se encuentran tanto en nuestro país como en Perú. Y más precisamente, en palabras de Ana Longoni, “en una figura bisagra: el itinerario personal, artístico y político de Fernando Bedoya”.
A fines de los setenta Carpentier nos decía que aquí la neutralidad de la cultura es un absurdo. En las artes plásticas con un mercado corrosivo, léase galerías, premios estatales y centros culturales de por medio parece difícil seguir la premisa del pensador cubano. La creación de organismos de difusión y exposición de obras artísticas no tuvo otro fin que extirpar la mayor facultad que el arte debe tener: la de provocar. El arte como institución fue establecido para cortarle la lengua a los artistas. Dejen que un hecho lo explique. En 1968 Jorge Romero Brest convocó a distintos pintores para la segunda edición de la Muestra “Experiencias”. Ante el llamado Ricardo Carreira se presentó en persona en el despacho del Gestor y este es el diálogo que allí ocurrió:
RB: ¿y vos qué obra trajiste?
RC: La obra soy yo.
RB: ¿y qué vas a hacer?
RC: Hablar
RB:(a los gritos) Acá el único que habla soy Yo!
La censura no hizo otra cosa que radicalizar la propuesta estética y política de Carreira. En una ponencia titulada “Compromiso y arte” escribió: “el problema aparece cuando tratamos de describir los grados de efectividad de este arte. No basta con el compromiso o la adhesión moral del artista a determinada causa: el punto en discusión es cómo lograr que su obra resulte una contribución eficaz al proceso de transformación de la sociedad”.
Al eternamente censurado Carreira, pese a los grandes esfuerzos, no pudieron acotarle la lengua. Dejó un legado de lucha estética que a fuerza de insistir vuelve a aparecer.
Entre estos casos raros que cuestionan indistintamente al poder político y cultural podemos ubicar a Fernando Bedoya.
Para él la neutralidad es inadmisible.
Llegado al país desde Perú, su tierra natal, en 1976 (ido a Lima en 1978, regresado a Bs As en 1980) el artista no tardó en compenetrarse con las causas que su pensamiento le llevaba a defender.
Eran tiempos de represión sistemática y terrorismo de Estado. Expresarse libremente podía significar la cárcel, la persecución o la desaparición física.
El llamado a elecciones para 1983 fue motivo de festejo pero esto sólo significaba el principio de nuevas luchas: libertad de los presos encarcelados por la dictadura, juicio a los responsables políticos y materiales de los crímenes de lesa humanidad y el esperanzado pedido de aparición con vida.
En 1982 Rafael Videla declaró: “el próximo gobierno (el que se elegiría en 1983) no presentará cambios de base, sino que seguirá el proyecto iniciado en 1976 bajo mi mandato”. Tales palabras pueden entenderse años más tarde por la decisión del gobierno radical de enjuiciar sólo a las cúpulas, dejando en libertad a militares de menor rango y civiles que actuaron en la represión. Las Madres de Plaza de Mayo y otros grupos de derechos humanos advirtieron rápidamente esta amnistía encubierta y se movilizaron exigiendo el juicio y castigo a todos los culpables. Mientras tanto la CONADEP, dirigida por Sábato, (que supo definir a Videla como a un caballero), no incluyó en el informe la lista de los represores denunciados en los testimonios. Ante las protestas, Raúl Alfonsín (visto hoy como un símbolo de la democracia) acusó a las Madres de Plaza de Mayo de desestabilizadoras porque planteaban una resistencia en un momento “de transición de la democracia”. La acusación, descabellada de por sí, hizo caso omiso a la transición de la “etapa Bignone”.
Es en este marco que Fernando Bedoya y otros artistas comenzaron a desarrollar actividades colectivas que en 1997 Roberto Amigo definió “como acciones estéticas de praxis política”.
Entre las más relevantes de estas manifestaciones podemos nombrar “el siluetazo”, realizado en 1984, allí las siluetas vacías de los desaparecidos eran apenas una muestra del horror.
En una de las marchas de resistencia Bedoya instaló su taller en la Plaza de Mayo para la realización de afiches cuyos márgenes llevaban inscriptas las leyendas “No a la amnistía, Juicio y Castigo a los culpables”, mientras que en la imagen la cara de un represor traslucía una calavera. Las caras de la muerte. Todos los asesinos que estaban, o están libres.
La tarea era totalmente abierta, una obra única pero de muchos, incluso las Madres de Plaza Mayo participaron en la impresión.
En protesta contra la Ley de Punto Final realizaron la monumental tarea de pintar 30.000 puntos blancos y rojos. Uno por cada desaparecido, uno por cada lengua cercenada. La plaza brotada, síntoma de la impunidad que se estaba gestando.
En estas propuestas el arte es colectivo: todos participan. Los peatones prestaban su cuerpo para calcar una silueta.
Esta ferviente actividad no tenía otro fin que desactivar la maquinaria del olvido que se intentaba imponer desde el gobierno. A veinte años de esos hechos, se comienzan a palpar los resultados en las recientes condenas a represores en Neuquén, Córdoba y Tucumán. La obra de muchos alcanzó la añoranza de Carreira: “que resulte una contribución eficaz al proceso de transformación de la sociedad”.
En correlación con estas formas de arte colectivo Bedoya ha trabajado de manera individual en las ideas que lo obsesionan: la limpieza, la violencia en el lenguaje, los descalificativos que doblan a los humildes, la cuestión heráldica, el metal. Como marca León Ferrari: ´{Bedoya} transita por distintas técnicas sin traicionarlas: desde el dibujo (…) y las experiencias sobre chapas de polietileno , hasta alcanzar el color en gran mural y en los pasacalles”.
De las técnicas de impresión gráficas usadas por los artistas, Bedoya recurre a la serigrafía porque “produjo aceleración y contacto entre lo individual y colectivo por el aura perdida de obra única, así entre lo culto y popular por la circulación de impresiones”.
La serigrafía es un sistema de impresión milenario que se remonta a la antigua China. En un principio se usaba la seda (por eso su nombre) pero con el tiempo los medios y los materiales han ido cambiando. Es un recurso de fácil acceso, para todos. “Es un disolvente de las fronteras del dibujo, la pintura y el grabado”, concluye Bedoya.
Nuestro artista logra aquella sintonía entre estética y política que proponía Carpentier, basándose en lo que llamaría un acto de sensibilidad activa: mostrar lo que nadie quiere ver. No escatima medios para abofetear impiadosamente los ojos del espectador, desnuda el fascismo cotidiano, los mecanismos que se activaron en 1492 y siguen operando bajo otras formas.
En la obra Avechucho se ve a un ángel-yilé-demonio extendiendo sus alas, parado sobre un mástil. Cadáveres debajo de la alfombra, nos observan. El ángel inmaculado de cara límpida aterriza sobre los desposeídos (la BARBArie) con el mástil (la espada y la cruz), algo que se reitera a lo largo de 500 años de conquista y de usurpación de nuestra Sur América.
“Que el discurso esté en el objeto” sostiene Bedoya. Por eso toma un elemento común, la hoja de afeitar, y a través de él plasma las violencias mínimas.
No es casual la elección, la yilé es sinónimo de castración y corte: se castra a los animales para amansarlos, se los corta para marcarlos.
La nominación yilé se debe a King Gillette, el inventor de la hoja de afeitar descartable. A este señor se le ocurrió la gran idea de fabricar algo que la gente use y luego tire. Después de varios intentos fallidos de comercialización desarrolló una estrategia de marketing exitosa, comenzó a regalarlas adosadas a paquetes de café o té, es decir a trasladar los costos de un producto hacia otro. En poco tiempo Gillette se convirtió en un empresario rico y poderoso. Los economistas rotularon su método con el nombre de subsidios cruzados.
Algunos autores afirman que Gillette es uno de los grandes triunfos del capitalismo: llegó a todas las clases, logró la internacionalización del proletariado (o el narcotariado, debería decir) de la manera más absurda: a través de un objeto de consumo.
En un principio la hoja de afeitar estaba ligada al lumpenaje, los punks la llevaban en la oreja.
En los setenta, con la instauración de dictaduras militares, la cocaína desembarcó con fuerza en América Latina donde los gobiernos de facto impusieron una economía propicia para el lavado de narcodólares.
La hoja salió de la oreja y se usó para cortar la merca: la droga de la soberbia y el poder. A partir de este hecho la hoja de afeitar es un símbolo más en la mitología castrense. En primer lugar por su simetría, característica que comparte con los escudos militares, y en segundo lugar por lo antes expuesto: castración y corte.
Disciplina – Domesticación.
A los que pasaban por el manicomio les cortaban el pelo con yilé o a tijeretazo limpio, desparejo. Al desahuciado no le quedaba otra que pasar por la peluquería y pelarse, “rapaje a cero”, eso se convertía en su marca y los emparentaba con los otros estigmatizados: los ex presos. La primera tortura que instaló la dictadura fue arrancar los pelos, de la cabeza y la barba.
“córtate cortito, pero no te cortes coco” aconsejaba Bedoya padre a su hijo. La advertencia era clara, si se rapaba iba a ser tomado por loco o criminal. Ironía del destino: el joven Bedoya fue rechazado del Bellas Artes de su país “por tener problemas mentales” (según el diagnóstico del Director).
Coco. Le hicieron el coco.
Sin vitalidad no hay memoria. La vitalidad es caos, vida. El orden es estanqueidad, muerte.
Esto lo entendieron los castradores. En Cuzco, a Atahualpa, que no “escuchó lo que le decía la biblia” lo ahorcaron con la soga sobre la tráquea de modo que la lengua “salió”, le sacaron la lengua. Casi quinientos años más tarde en el Estadio de Chile, Víctor Jara no paraba de cantar y alentar a sus compañeros detenidos. Fue llamado al frente. Le dijeron que pare, no lo hizo, lo molieron a golpes, siguió cantando ya ensangrentado. Le rompieron las manos a culatazos, retorciéndose, no paró de cantar. Le partieron la mandíbula, la música aun salía de su garganta. Lo arrastraron fuera del estadio. Al día siguiente su cuerpo apareció acribillado, su lengua por fuera de la boca.
Esa sangre derramada, las fosas comunes de Videla, las flagelaciones legalizadas de Pinochet, la masacre de Acteal, los asesinados en Pando, los desaparecidos de Uribe. “La mancha de sangre” que bien mostraba Carreira, ese flujo que se empecinan en ocultar forman los cimientos de la esperanza en nuestro continente.
A meses del Bicentenario esta obra nos muestra un lugar donde podemos pararnos para la construcción de una identidad Indoamericana.
Mientras el agua corroe metal se siente aquel canto de América que advertía Bustos.
Festejo la acción de hombres como Bedoya, aquellos que no dudan en mostrarnos aquel residuo lastimoso de un pasado brillante. Será hora que otros, como él, nos sacudan con sus mazazos.
Dante Sepúlveda
domingo, diciembre 21, 2008
Y entonces llueve

Si esas nubes que tapan la ventana son tus ojos mirando hacia dentro
si ese color afuera no existe
y lo que gira son reflejos, bombitas que se quemaron y nadie cambió
Si esos árboles, o su movimiento,
Sólo imágenes
restos de tu tiempo que se aleja pero perdura
partículas de otra tarde en ese cuarto
Cuando la puerta se abra
claustro inmensidad
-esa confusión-
dejará de hacer ruido en tu cabeza inmóvil.
viernes, octubre 31, 2008
Re significación del caos


el color define al mundo
la forma
demonios más en la tierra húmeda
hijos del trazo, desgarro en el lienzo
(es pequeña y dulce esta violencia)
El jardín
se quita los ovarios,
y me traga.
Pensemos en una babosa pensemos en una babosa que se adhiere a la pulpa que cae sobre el pétalo lo quiebra que pétalo y pulpa en la tierra hacen barro pensemos en lo que crece en el barro nace de una masa uniforme y pegajosa amoldada con golpes a los costados ya amarillentos se expanden toman todo por la fuerza
Pensemos un color gris un color gris desapareciendo bajo el influjo de la savia que cayó en la tierra que fue barro y es boca se atraganta no gime ni succiona
vomita
Pensemos en el viento pegándole a la rama o
una pincelada pastosa hundiéndose
ese es el mundo
miércoles, octubre 08, 2008
Jorge Money
El 17 de mayo de 1975 llamó Manés y dijo que estaba preocupada, porque Jorge no había vuelto a casa la noche anterior.
Extraña mezcla de economista y poeta, casado 29 años y una hija de 3, Jorge Money trabajaba en La Opinión. Pero él y nosotros nos reíamos porque no creíamos en la gloria del papel prensa. Apostábamos a otros papeles, como los que una semana antes que todo esto ocurriera, Jorge me había dado en una carpeta. Eran poemas.
Los compañeros empezamos a movilizarnos, pero nadie sabía nada.
El 19 de mayo de 1975, en un descampado cercano a las piletas de Ezeiza, Jorge Money apareció acribillado. Tenía las manos atadas con alambre.
La triple A lo había asesinado.
No alcancé a comentarle a Money, que el primero de los poemas tenía la forma del vientre embarazado de Manés. Cada vez que abro esa carpeta, él insiste en la locura de vivir. Y vive. [Alberto Szpunberg]
Poema sin título
Atiende:
si mi hijo
si nuestro hijo
fuera naciera sol o
luna homosexual poeta
o guerrillero ah si creciera
guerrillero o usurero al tanto %
o asesino oficinista vendedor de
peines en el subte o suicida flor
o cardo violador de tumbas o impasible
espectador del mundo comprensible padre de
familia actor de cine Rita Hayworth Tyrone Power
sacerdote verdugo militar terrorista puta carcelero
en la exacta mitad de tu ombligo te explico Manés que
si nuestro hijo recoge la bandera que dejamos o por
el contrario un ejemplo la olvida la traiciona la
veja la vende a razonable precio entendeme
si nuestro hijo mañana es muerto por ir más
allá de donde fuimos o por menos o por
error o por justicia o por lo que sea si
los muertos somos nosotros vos o yo o los
dos y él quien nos fusila de todos
modos Manés habremos ganado
porque la libertad es lo único que
debemos legarles a los demás
compañera amiga mía
no tiene mayor
relevancia.-
[Del libro: PALABRA VIVA editado por la S.E.A]
Extraña mezcla de economista y poeta, casado 29 años y una hija de 3, Jorge Money trabajaba en La Opinión. Pero él y nosotros nos reíamos porque no creíamos en la gloria del papel prensa. Apostábamos a otros papeles, como los que una semana antes que todo esto ocurriera, Jorge me había dado en una carpeta. Eran poemas.
Los compañeros empezamos a movilizarnos, pero nadie sabía nada.
El 19 de mayo de 1975, en un descampado cercano a las piletas de Ezeiza, Jorge Money apareció acribillado. Tenía las manos atadas con alambre.
La triple A lo había asesinado.
No alcancé a comentarle a Money, que el primero de los poemas tenía la forma del vientre embarazado de Manés. Cada vez que abro esa carpeta, él insiste en la locura de vivir. Y vive. [Alberto Szpunberg]
Poema sin título
Atiende:
si mi hijo
si nuestro hijo
fuera naciera sol o
luna homosexual poeta
o guerrillero ah si creciera
guerrillero o usurero al tanto %
o asesino oficinista vendedor de
peines en el subte o suicida flor
o cardo violador de tumbas o impasible
espectador del mundo comprensible padre de
familia actor de cine Rita Hayworth Tyrone Power
sacerdote verdugo militar terrorista puta carcelero
en la exacta mitad de tu ombligo te explico Manés que
si nuestro hijo recoge la bandera que dejamos o por
el contrario un ejemplo la olvida la traiciona la
veja la vende a razonable precio entendeme
si nuestro hijo mañana es muerto por ir más
allá de donde fuimos o por menos o por
error o por justicia o por lo que sea si
los muertos somos nosotros vos o yo o los
dos y él quien nos fusila de todos
modos Manés habremos ganado
porque la libertad es lo único que
debemos legarles a los demás
compañera amiga mía
no tiene mayor
relevancia.-
[Del libro: PALABRA VIVA editado por la S.E.A]
jueves, octubre 02, 2008
Noventas
Vulnerabilidad de vos
Ausencia de voz
Qué esto acá
Qué dice la palabra
La palabra es hielo
En boca de quién
En mano de qué
Hiela la palabra en mano ajena
Hace ruido pero poco en la hoja
Todo lo inútil en el aire dando vueltas y vueltas al ritmo de una cumbia
Vengan apláudanse vívanse
Pero, por favor, no se acerquen
A los otros les digo
Traigan ese fuego, quememos
Y a cantar con lo que queda.
Ausencia de voz
Qué esto acá
Qué dice la palabra
La palabra es hielo
En boca de quién
En mano de qué
Hiela la palabra en mano ajena
Hace ruido pero poco en la hoja
Todo lo inútil en el aire dando vueltas y vueltas al ritmo de una cumbia
Vengan apláudanse vívanse
Pero, por favor, no se acerquen
A los otros les digo
Traigan ese fuego, quememos
Y a cantar con lo que queda.
miércoles, octubre 01, 2008
Kilómetro 900
A mi padre
Verdes las espinas modifican la tarde algo termina en ese lugar remoto y es insignificante para el mundo menos para tus ojos que esperan una mano que borre todo desde la punta del chañar la araña teje tus días incomprensible la madeja te adormece
es sólo un momento de tu existencia pero no sabes dónde está apenas un espacio entre dos ramas de un monte cualquiera.
Para cuando el agua estaremos al reparo.
Pero esa liebre que atraviesa el rastrojo qué espera qué quiere
No tener un rifle, volarle la cabeza a la quietud.
Verdes las espinas modifican la tarde algo termina en ese lugar remoto y es insignificante para el mundo menos para tus ojos que esperan una mano que borre todo desde la punta del chañar la araña teje tus días incomprensible la madeja te adormece
es sólo un momento de tu existencia pero no sabes dónde está apenas un espacio entre dos ramas de un monte cualquiera.
Para cuando el agua estaremos al reparo.
Pero esa liebre que atraviesa el rastrojo qué espera qué quiere
No tener un rifle, volarle la cabeza a la quietud.
martes, septiembre 23, 2008
Últimos poemas
Gracias es la sutileza de decir no
(la tradición o buena costumbre de agradecer)
un chasqueo de falsedades en la nuca
dedos que acarician pero no hablan
un zumbido apenas
una mordedura en la oreja
la tradición (o buena costumbre
de agradecer)
es traición en tus labios.
Bustríazo
Volvéme nadita mía
¿o querésme dejar
al acecho de mis otros?
Regrésame
Dale orden a mis pronombres
¿o querés morirme de paráfrasis?
(los perros están en huelga
retratándote en las retinas)
opácate las linternas de la cordura
renace de los espectros de otro vaso
traete otra música
antes que el vino sea costra en los bordes.
Fríos de radio
La mujer que llora
Cuando los hijos no están
Sirve el café.
Está frío, pero ahorro el comentario
y finjo creer que la dilatación en sus ojos corresponde a un síntoma de la gripe.
En la apertura del programa
Anuncio que será una tarde fría.
Algunos deberían contemplar
Lo que descansa en los sillones.
(la tradición o buena costumbre de agradecer)
un chasqueo de falsedades en la nuca
dedos que acarician pero no hablan
un zumbido apenas
una mordedura en la oreja
la tradición (o buena costumbre
de agradecer)
es traición en tus labios.
Bustríazo
Volvéme nadita mía
¿o querésme dejar
al acecho de mis otros?
Regrésame
Dale orden a mis pronombres
¿o querés morirme de paráfrasis?
(los perros están en huelga
retratándote en las retinas)
opácate las linternas de la cordura
renace de los espectros de otro vaso
traete otra música
antes que el vino sea costra en los bordes.
Fríos de radio
La mujer que llora
Cuando los hijos no están
Sirve el café.
Está frío, pero ahorro el comentario
y finjo creer que la dilatación en sus ojos corresponde a un síntoma de la gripe.
En la apertura del programa
Anuncio que será una tarde fría.
Algunos deberían contemplar
Lo que descansa en los sillones.
martes, mayo 27, 2008
lunes, mayo 26, 2008
Música y poesía en Fisque Menuco

Aldo Luis Novelli
el preguntón descolocado
a L. Lamborghini
el tipo preguntó por los pájaros desposeídos
por las patas de los pájaros
que se lavan en la fuente.
preguntó por los pájaros hambrientos
por el pico de esos pájaros
gritando 'no pasarán' en esta nación piquetera.
por los pájaros poéticos
por la lengua de esos pájaros
escribiendo papeles sin fe ni sudor.
el tipo preguntó por los pájaros
por el vuelo de esos pájaros
pichones que se embolsan la cara
para escuchar la voz de Dios.
preguntó por los pájaros
por los ojos de esos pájaros
al ver la íntima luz de una niña
vejada por el patrón.
por los pájaros
por las alas de esos pájaros
cuando sangra el ano de un niño
violado por la respetuosa santidad.
el tipo preguntó por los pájaros
y se fue volando.
Jorge Spíndola
jerez volcado
te digo que soy viejo
yo era pez
un pez espada de perfil
siempre yéndose
yo era un pez espada
navegando adentro de una roca
mi mar es una piedra oscura.
cuando era pez
vivía en el cielo negro
de una piedra gaseosa
y había un túnel en el fondo
había un barco siempre lejos.
después me puse chico
niño de hombre
me puse a deshacer a pelotazos
el portón de la casa de mi abuela
le pegué tantas patadas
que le hice un agujero
y nos fuimos con mi perro
y hacía frío
afuera del agujero del portón
de la casa de la madre
que criaba pájaros y los soplaba
hacia el favor del viento.
resbalaba
yo resbalaba sobre calles escarchadas
con agujeros en los zapatos
mi perro caimán
lamía mi alma agujereada
se comía la tierra de mis uñas.
soy un hombre viejo
el viento ahora ronca
una vez quebró un poste de luz
delante de mis ojos
y cayeron los cables con pájaros
electrocutados
no había luz
eso fue cuando era niño de hombre
porque otra vez
yo andaba en el agua
y era una manzana salada
una manzana verde de mar
hecha polvo en el oleaje
espuma de manzana
lamiendo las orillas de la tierra.
te digo que soy un hombre viejo
cómo será ser nada
cómo será esa nada
que rodea nuestra vidas
soy viejo
ya lamí el himen fosforescente
ya soplé con tus pezones margaritas
ya deshojé la punta de tu leche
y he vuelto a dormir adentro de un ombligo
ya sé que para volar
hay que arrancarle la piel a una doncella.
dame un trago de jerez
y un beso
tus pies son delicados/
me los bebería de un solo trago.
y ahora la lluvia,
te digo que soy viejo,
la lluvia lava las mentiras
cae sobre los cementerios
y deja como nuevas las tumbas
y las cruces
la lluvia es buena para el pelo
la lluvia moja el mar en este instante
hacen el amor la lluvia con el mar?
nacen hijos de ese amor?
hombres de agua que calmarán la sed
que hay en este mundo?
ahora mismo soy un niño viejo
adentro de una piedra
mirando llover y llover
sobre el lomo de los siglos
no sé
tomemos otro trago de jerez.
El Suri en las Conversaciones de otoño

Algunos poemas que se leyeron:
Fragmentos mediterráneos.
Lástima
no poder
hacer
todo el poema de la retreta provinciana.
Resultaría muy largo y nadie lo leería.
(Juzgo por lo que a mí me pasa).
Además, tengo contados los minutos
para lanzarme en el otro poema.
Debo, pues, sacrificar lo más sugestivo
y contentarme con trazar tres o cuatro franjas.
Yo mismo no sé cómo levantaré mi canto
si soy el náufrago de la retreta.
Tal vez por eso mismo.
Porque su marejada me arrastra,
y en el fondo de su piélago cenagoso, mi única preocupación
es esquivar la carga de catamaranes de zapatos
que se arrojan contra los míos como peces famélicos.
Flota una alegría clandestina y banderolera;
es que cada uno encuentra la dirección
que los otros pierden
y la consecuencia consiste en volver sobre sí
-falaz consecuencia!
Así, nunca podrá haber entrechoques.
Los focos que flanquean la acera
miran con caras de imbéciles de frac.
Los más espirituales se inclinan al paso de las muchachas
y les soplan en los ojos humo blanco de sus cigarrillos,
y les enjugan –no sé cómo, lo declaro-
la dulce sangría de la boca.
Ellas resurgen de la andanada
con una sonrisa que muerde un azahar
como morderán las Venecias de sus sábanas en sus sueños de amor.
(Para fijar la idea de movimiento que embarga el cuadro,
yo haría brotar con una fuerte mirada en las nalgas de ellas
un ojo muerto que guiñase automáticamente
con el balanceo. No se vería la congruencia. Pero he ahí justamente).
Las fulguraciones de sus ojos han conseguido
la desviación pasional de los reojos
y lanzan sus miradas transversas contra nuestra desprevención
como si no supiéramos que están abiertas por delante.
La fatiga va depositando las resacas crasas
en los bancos que bordean el paseo,
donde sedimenta la maledicencia envenenada
de todas las toxinas de la fatiga
con todo el peso irreflexivo de los traseros,
y amarra sus rabos demoníacos
a las patas de los bancos.
Y mientas yo percibo en mi turbación
que la ópera italiana se refugia en los kioscos musicales
de provincia,
las núbiles parejas adelantan sus dúos almibarados
hacia los bancos.
Él, echa su aliento de más calor visceral
sobre las mantecas amorosas de ella.
Ella, cruza las piernas,
y, por abajo,
deja correr los óleos del amor liquefacto…
Tesis:
el provinciano es un animal sin psicología.
4-X-24
Bernardo Canal Feijóo
*
termino de ver
la cuarta película del día
voy a darle de comer al aburrimiento
que mira las manchas del piso
la mugre ordenada
pensando en los poemas que escribí
y en los que dejé para más adelante
palpo
la sensación de ir perdiendo
me tiro en la cama
y sé que todo va a mejorar
inútilmente
dentro de un rato será mi cumpleaños 26
estoy sin un centavo en esta caja de zapatos
hoy sábado jubiloso
y esta enfermedad
apenas
para echarle la culpa
Tomás Watkins
1
Hay veces, majestad,
en que ella no tiene nada que ver conmigo.
Así,
explíqueme usted
la razón de la sincronización
que ha dado lugar a esta práctica;
hábleme de la perdularización
que ensimó el narcisismo de un personaje tipificable
en el trasfondo de un paisaje heteromístico;
Majestad,
usted se está perdiendo una oportunidad
si no habla;
majestad yo no quiero dudar de usted
pero tampoco quiero dejar de oír y ver
las vueltas del Carrousel
primero, inicial de esta, su ciudad:
ya ve, Majestad,
cómo puede llegarme a no importar
que esta ciudad sea Suya o mía.
2
La heredad
de lo Cómico
se filtra por boquetes de ligustrina:
ahí, ahí, la Nostalgia
estalla con ruido de rompeportones
y nivela al Tonto de Genio con el
Tonto:
Majestad,
aquí pienso hacer entrar el tema del Humor
porque entre esas hojillas nunca he sabido nada
de él
pero he escuchado unas explicaciones
que son para morirse de risa.
Oscar Steimberg
I
..............Tan huesolita que te ibas
tan envidiada de qué sombras la tierra ardía huesolita
la siesta ardía melodiosa tan como ibas tu sonrisa era
una piedra arrobadora y era otra piedra mi costilla
dulcequeamarga solasola cuajada de alta pedrería eran
tus voces tan palomas eran tus manos piedras finas
guitarra tan azuladiosa eras la piedra que acaricia piedra
te ibas quién te roba última brisa de la brisa o
flauta mía o leja y rota tan huesolita que te ibas tan
de la gracia mucha y poca si cuando vuelvas ves mis
días oh piedra llena llaga
.................hermosa!
Juan Carlos Bustriazo Ortiz
El frasco
Tengo un frasco de tinta
que escribe esmerado sobre el tiempo.
Es un frasco celeste
como esperanza arruinada por los buitres,
es un frasco de adobe
que repite al hornero enaltecido
por el martirio constante del asfalto.
Tengo un frasco de tinta.
A veces me descuido
y un río de palabras ahoga mi alfabeto,
desborda los contornos
de este estuario,
y el frasco se me agota.
A veces me equivoco
y en vez de poner tinta
descargo el contenido de mi pulso
y el frasco se ennegrece
como el corazón de dos amantes muertos
a la hora de amar.
Tengo un frasco de tinta.
Me da pánico que el miedo se lo robe.
(de La soberbia del monje, 1996)
Carlos Aldazábal
lunes, mayo 12, 2008
Ítaca
Ten siempre a Ítaca en tu memoria llegar a ella es tu destino...
Constantino Kavafis
cuando vuelves a ítaca no vuelves a ítaca exactamente porque ella no es la misma ni tu eres el de entonces. cuando en sueños entras en la casa de la infancia y tu madre es esa mujer muy alta de espaldas en la luz, no vuelves a ningún sitio de esta tierra, sólo son reflejos, lumbres de una isla que navega y te busca a la deriva; ítaca entrando en sueños pregunta por tu nombre.
hay noches en que esa isla recala en otros sueños. entra en bares o en oscuras estaciones donde se emborracha de murmullos, de otras voces, pero jamás deja de soñarte. a veces ítaca encalla en mares aún ignorados por nosotros y entonces tienes sueños equívocos y errantes.
a veces ves en sueños el rostro de tu hijo y lo confundes con esa foto de tu abuelo: niño en blanco y negro que sonríe un mediodía de luz allá en las islas abandonadas por el hambre. es sólo la imagen de tu abuelo o de tu hijo un día desconocido y olvidado para el mundo, menos para ti, que sabes que aunque olvidado en un cajón, hay otro instante de tu existencia más remota y luminosa.
te despiertas sobresaltado algunas veces. te sientas en la cama y ves o hueles el perfume de esa mujer que duerme a tu lado con una respiración tan suave como el tacto. sientes que tal vez ella es como esa isla: sus sueños no te pertenecen. un oscuro bosque de silencio se alza tras los párpados cerrados.
te levantas, vas al día con una isla por delante. hay voces de gentes que se agitan, trabajas la tierra de otros, no tu tierra. pides que no te pisen caminas por la cuerda, caras de clown en los semáforos. bailas entras al almacén sin brújula navegas en un cyber. mandas mensajes a telémaco, le dices que arde troya todavía y que anoche justamente te soñaste con una tripulación encantada cayendo en la garganta de caribdis.
al final del día aún buscas algo en estas calles, el atardecer mancha todo el horizonte y en cierta nube crees adivinar alguna de sus formas. por un instante estás a punto de recordarlo todo para siempre pero las costas de esa isla ya son otras. sustancia desvanecida en la memoria.
algunas noches sientes, sin embargo, que algo vuelve y navega en tu cabeza
la imagen morada del ciruelo florecido tras la escarcha.
siempre regresas al patio de la infancia a calmar los ladridos de ese perro.
el poema pertenece a jerez volcado
(inédito) de Jorge Spíndola
Constantino Kavafis
cuando vuelves a ítaca no vuelves a ítaca exactamente porque ella no es la misma ni tu eres el de entonces. cuando en sueños entras en la casa de la infancia y tu madre es esa mujer muy alta de espaldas en la luz, no vuelves a ningún sitio de esta tierra, sólo son reflejos, lumbres de una isla que navega y te busca a la deriva; ítaca entrando en sueños pregunta por tu nombre.
hay noches en que esa isla recala en otros sueños. entra en bares o en oscuras estaciones donde se emborracha de murmullos, de otras voces, pero jamás deja de soñarte. a veces ítaca encalla en mares aún ignorados por nosotros y entonces tienes sueños equívocos y errantes.
a veces ves en sueños el rostro de tu hijo y lo confundes con esa foto de tu abuelo: niño en blanco y negro que sonríe un mediodía de luz allá en las islas abandonadas por el hambre. es sólo la imagen de tu abuelo o de tu hijo un día desconocido y olvidado para el mundo, menos para ti, que sabes que aunque olvidado en un cajón, hay otro instante de tu existencia más remota y luminosa.
te despiertas sobresaltado algunas veces. te sientas en la cama y ves o hueles el perfume de esa mujer que duerme a tu lado con una respiración tan suave como el tacto. sientes que tal vez ella es como esa isla: sus sueños no te pertenecen. un oscuro bosque de silencio se alza tras los párpados cerrados.
te levantas, vas al día con una isla por delante. hay voces de gentes que se agitan, trabajas la tierra de otros, no tu tierra. pides que no te pisen caminas por la cuerda, caras de clown en los semáforos. bailas entras al almacén sin brújula navegas en un cyber. mandas mensajes a telémaco, le dices que arde troya todavía y que anoche justamente te soñaste con una tripulación encantada cayendo en la garganta de caribdis.
al final del día aún buscas algo en estas calles, el atardecer mancha todo el horizonte y en cierta nube crees adivinar alguna de sus formas. por un instante estás a punto de recordarlo todo para siempre pero las costas de esa isla ya son otras. sustancia desvanecida en la memoria.
algunas noches sientes, sin embargo, que algo vuelve y navega en tu cabeza
la imagen morada del ciruelo florecido tras la escarcha.
siempre regresas al patio de la infancia a calmar los ladridos de ese perro.
el poema pertenece a jerez volcado
(inédito) de Jorge Spíndola
martes, febrero 19, 2008
Uno
"hoy no han traído flores a este sitio
y la tristeza es tanta
que uno se pone a escribir
y así se pasa el día"
C. J. Aldazábal
¿ y el poema?
ese hecho relativamente inferior
estas nimias palabras mías
qué te dicen
¿hablan de tu estructura ósea tu voz cuerpo
de ese aceite en tus ojos?
Y yo
qué pienso cuando a través de la ventana
veo que ya no hay fruta en el patio para juntar
a la gravedad haciendo lo suyo,
muy perramente
y qué tengo que ver con esta caída
el descenso
de dónde me agarro cuando ya todas las manos se estrecharon
a quién miro mientras el hundimiento
a quién culpo por esta base poco sólida
que no sólo el óxido pudo derruir
decime qué, hablame del momento
contame,
adónde voy cuando no escribo.
y la tristeza es tanta
que uno se pone a escribir
y así se pasa el día"
C. J. Aldazábal
¿ y el poema?
ese hecho relativamente inferior
estas nimias palabras mías
qué te dicen
¿hablan de tu estructura ósea tu voz cuerpo
de ese aceite en tus ojos?
Y yo
qué pienso cuando a través de la ventana
veo que ya no hay fruta en el patio para juntar
a la gravedad haciendo lo suyo,
muy perramente
y qué tengo que ver con esta caída
el descenso
de dónde me agarro cuando ya todas las manos se estrecharon
a quién miro mientras el hundimiento
a quién culpo por esta base poco sólida
que no sólo el óxido pudo derruir
decime qué, hablame del momento
contame,
adónde voy cuando no escribo.
miércoles, diciembre 26, 2007
jueves, diciembre 20, 2007
POEMA EN VEINTE VINOS
miércoles, noviembre 07, 2007
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